Cuéntanos qué tienes en mente
Escuchamos la idea: puede ser una vajilla para la casa, un juego de tazones para un regalo o una pieza decorativa con una forma particular. Definimos medidas, tipo de arcilla y acabado, y te decimos si conviene trabajar por encargo o en una serie corta.
Preparamos la arcilla y el diseño
Con la referencia clara, amasamos la arcilla local y ajustamos el tamaño de la pieza al uso que le darás. Si es para alimentos, revisamos que el esmalte sea apto; si es decorativa, podemos jugar más con texturas y engobes.
Modelado y secado lento
La pieza se forma en el torno o a mano, según lo que pida el diseño. Después viene el secado natural, que no se apura: cada centímetro de arcilla necesita su tiempo para evitar grietas y deformaciones en el horno.
Primera cocción y esmaltado
Horneamos la pieza en bizcocho, la revisamos y aplicamos el esmalte de baja temperatura o el engobe con pigmentos minerales. Aquí se define el color final y la textura de la superficie, siempre a mano, pieza por pieza.
Cocción final y control de calidad
La segunda quema fija el esmalte y le da resistencia a la pieza. Al salir del horno, la revisamos contra la luz, comprobamos bordes y base, y limpiamos cualquier resto. Solo entonces la damos por terminada.
Entrega o retiro en el taller
Te avisamos cuando la pieza está lista y coordinamos la entrega. Si vives cerca, puedes pasar a verla antes de llevártela; también enviamos a otras ciudades con empaque cuidadoso. Para encargos grandes, acordamos fechas desde el inicio.